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Una institución dedicada al mar.

 

 

El Servicio de Hidrografía Naval se presenta como una institución cuyas concepciones, hoy actuales, han sido elaboradas durante más de un siglo. Sin duda, un Servicio de avanzada que nació junto con el país.

 

1879: Génesis de una institución cuya vocación es el mar.

Eran los comienzos de la organización de un país inserto en el contexto mundial, que hacía realidad los proyectos de nuestros grandes hombres. Dentro de esa nueva estructura ya se percibió como aspecto fundamental el conocimiento de nuestro territorio marítimo y su integración a la incipiente vida nacional. Los estudios e investigaciones, los relevamientos y las cartas náuticas comenzaron a sucederse marcando la apropiación del mar por sus hombres. Los primeros faros, hoy más que centenarios, fueron otra forma de mostrar la importancia de nuestros intereses marítimos: sus luces, entonces y hoy, son guía y símbolo de comunicación humana.

 

Servicio de Hidrografía Naval

Foto del viejo edificio del Servicio de Hidrografía Naval.

 

El 31 de enero de 1876 se creó la Comandancia General de Marina por un Decreto del Presidente Avellaneda. Entre las facultades de este organismo figuraba la de "tener ingerencia en todos los trabajos de puentes, muelles, canalizaciones, sondajes y cartas de los ríos y costas que se ejecuten con fines militares" y por documentos posteriores se infiere que dependiente de esa Comandancia, existió un "Departamento Hidrográfico" u "Oficina Hidrográfica".

Por otro Decreto posterior Nro. 11.289 del mismo presidente Avellaneda, refrendado por su Ministro de Guerra y Marina, General Julio A. Roca, el 1 de enero de 1879 se creó la "Oficina Central de Hidrografía" cuyo primer Director fue el Teniente Coronel de Marina Clodomiro Urtubey, cobrando forma definitiva el 6 de junio del mismo año. Con seguridad, puede decirse que éste es el primer Servicio Hidrográfico argentino.

Su función era la de controlar todo lo relativo a la Seguridad a la Navegación. Los trabajos y exploraciones se orientaron hacia el estudio integral de nuestras costas, con la misión general de construir cartas generales de las mismas y particularmente de ríos y puertos; organizar un observatorio meteorológico, balizamiento y recopilar antecedentes para preparar el Derrotero de las costas argentinas.

Con el trabajo sucesivo se comenzó a recopilar planos, cartas y toda otra información útil para la concreción de los objetivos fijados.

Con el correr de los años aquel germen de Oficina Central que viera la luz en 1879, y que comenzara como el sueño de dos o tres marinos, fue desarrollándose hasta llegar a su forma actual: el SERVICIO DE HIDROGRAFIA NAVAL. La ley Nro. 19.922 de 1972 es el instrumento que hoy establece su misión y funciones, contenidas con aparente simpleza en el mandato "brindar seguridad a la navegación", manteniendo para ello "...los sistemas de ayudas (...) acorde con los adelantos técnicos en la materia y los acuerdos internacionales que el país suscriba".

Brindar seguridad a la navegación en un país cuyo mar es tan extenso. ¿Cómo hacerlo considerando la magnitud y recurrente severidad de la meteorología antártica, de sus actividades humanas?. Desglosar esa frase implica, además de tener presente una permanente voluntad de servicio, tareas muy diversas en área y magnitud.

La posición geográfica de la República Argentina, netamente peninsular en un hemisferio predominantemente oceánico, pone en evidencia la importancia del conocimiento marítimo para el desarrollo del país. Cuenta, además, con una plataforma continental que por su amplitud, se ubica entre las más extensas del mundo. De aguas poco profundas, encierra una gran riqueza potencial en recursos naturales (biológicos, mineralógicos, energéticos, etc.).

El reconocimiento y la adecuada valoración de los intereses marítimos constituye, en consecuencia, un motivo de preocupación por ser una cuestión de vital interés para el país en general.

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Servicio de Hidrografía Actual

A partir del 2 de noviembre de 1972 con la sanción de la Ley Hidrográfica y su Reglamentación por Decreto 7633/72, quedó configurada la misión del Servicio al que se le asignó como jurisdicción las áreas marítimas, fluviales y costeras en, sobre y a lo largo de las cuales se desarrolla la navegación mercante y de guerra de la Nación. En su Artículo 3E, la misma ley especifica que la competencia se extiende a las islas marítimas, costas, ríos navegables, riberas, Río de la Plata y puertos marítimos.

Edificio actual del Servicio de Hidrografía Naval

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Las cartas náuticas: hojas de ruta, pero para navegar

El SHN desarrolla, prepara y edita más de 150 cartas náuticas convencionales y especiales, incluyendo croquis de ríos. Los trabajos de investigación y desarrollo que cada carta involucra se basan en los relevamientos y estudios que el mismo SHN realiza, en el mar y luego en laboratorio, con su equipo de hidrógrafos y oceanógrafos.

Otras ayudas en este sentido son los Derroteros, Listas de Faros y Señales y Tablas de Mareas y Almanaque Náutico, publicaciones que, entre otras que edita el SHN, contribuyen a los mismos fines de seguridad náutica y custodia de los intereses nacionales.

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La hora oficial: mucho más que el 113

El servicio público de la Hora Oficial, a cargo del Observatorio Naval que es parte del SHN, controla y difunde la hora oficial argentina en todo el país mediante canales radiotelegráficos, radiotelefónicos y telefónicos, de los cuales los más conocidos son el top de la hora y el servicio que se obtiene telefónicamente discando 113 en cada vez mayor parte de nuestro país.

Pero estos datos, además de su utilidad pública general, son vitales para actividades tan diferentes como la navegación marítima y aérea, el suministro de energía hidroeléctrica y la calibración de instrumental industrial de alta complejidad. El posicionamiento exacto de cualquier embarcación en medio del mar, o la puesta en marcha de una central como Atucha, por ejemplo, necesitan de ese mismo top que todos usamos sin conocer su origen: relojes atómicos de tan alta precisión que su margen de error previsto es de un segundo cada trescientos años.

Esa tecnología de primer orden no es nada sin recursos humanos cuyo nivel de excelencia asegure aprovechamientos de alto nivel: la adopción por parte del Bureau Internacional de Pesas y Medidas de un Tiempo Atómico Internacional y de un Tiempo Universal Coordinado, de cuya red mundial de control es parte el centenario Observatorio Naval, impone una permanente modernización de los métodos y sistemas de determinación y control del tiempo. Acorde con su filosofía y a tono con estas necesidades, el SHN ha celebrado convenios con la Universidad Nacional de La Plata mediante los cuales uno de sus más relevantes investigadores, el Profesor Cesar Augusto Mondinalli, que fuera Director del Observatorio Naval Buenos Aires, aporó al grupo de expertos, su calidad científica para el constante perfeccionamiento de la labor astronómica del SHN.

Desde Junio del año 2007, el Observatorio Naval Buenos Aires, que próximamente cumplirá 127 años de existencia y servicio continuo, depende del Ministerio de Defensa, tal como lo integra el Servicio de Hidrografía Naval.

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Faros: más de un siglo de luz ante el mar

Las comunicaciones modernas nos han habituado a la idea de un sólo mundo; todo se globaliza... menos, las luces de los faros que parecen ser, hoy en día, apenas puntos olvidados en las costas.

Sin embargo, para todo navegante cada uno de esos puntos es luz, guía y símbolo de humanidad, ayuda, servicio y preservación de vidas y bienes. Son señales de otros hombres que desde la tierra velan por la seguridad en el mar casi desde los comienzos de nuestra historia como nación moderna: Punta Mogotes, el faro de la típica postal marplatense, ha cumplido en 1991 un siglo de constante servicio. El faro de San Antonio, celebró sus cien años de labor al comenzar el año 1992, Punta Médanos en 1993, el faro Río Negro en 1987, el faro Año Nuevo en 2002, Faro Isla Pinguino en 2003, Cabo Vírgenes en 2004, Punta Delgada en 2005 y Recalada a Bahía Blanca en 2006; sus luces se suman a las de otros faros que a fines del siglo XIX unieron al país con su mar, y a través de él con el mundo.

Hoy, los faros y señales que el Servicio mantiene en todo el litoral marítimo argentino, incluyendo el Sector Antártico Argentino, cuentan con sistemas modernos, automatizados y se encuentran en lugares inaccesibles, habitados si es necesario aún en la soledad de nuestras costas más remotas, cumpliendo su misma y eterna misión: brazos entre mar y tierra, ojos siempre despiertos para proteger al hombre en el mar.

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Aviso a los Navegantes

Cuidar la seguridad de la navegación es tarea incesante que no conoce descansos ni feriados. Toda modificación de las condiciones habituales debe ser conocida inmediatamente por los constantes o potenciales usuarios, para evitar riesgos y daños en vidas y bienes.

Otra de las funciones del SHN, orientada a cubrir este aspecto de la vigilancia permanente de las regiones navegables, es el Servicio de Avisos a los Navegantes, boletines de publicación quincenal y que informan, en forma inmediata, de toda novedad producida en la zona de jurisdicción del Servicio. El servicio de radioavisos, que se realimenta también con la información que los mismos usuarios puedan brindar, abarca todo tipo de situaciones posibles; una baliza apagada, el choque de dos cargueros en el Río de la Plata, la posibilidad de una crecida súbita en las costas cercanas a Buenos Aires o témpanos a la deriva en el Atlántico Sur.

Este último tema cobró especial resonancia durante el verano 91/92, cuando el témpano internacionalmente denominado A-24 afirmó su deriva en aguas libres de hielo al norte del mar de Weddell. El Centro Glaciológico Buenos Aires del Servicio de Hidrografía Naval mantuvo este témpano en estudio y seguimiento continuos desde su desprendimiento de la barrera de hielos Filchner en el otoño de 1988.

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Seguridad Náutica en todo el mar argentino.

La acción del Servicio se extiende hasta la Antártida como símbolo concreto y permanente no sólo de soberanía, sino también de conciencia responsable por la salud del ecosistema global. Los profesionales de la institución trabajan allí como en todo el país, para conocer más y mejor nuestras aguas e integrarlas a las actividades humanas con el correspondiente margen de prevención y respeto por el medio ambiente.

Durante las campañas antárticas de verano se instalan nuevas balizas, con mayor capacidad funcional, para aumentar las condiciones de seguridad en la zona de la península antártica. Estas nuevas señales no son un hito aislado, sino parte de la constante labor en materia de seguridad en toda la región.

El sistema de cooperación del SHN con organizaciones nacionales, regionales e internacionales no se agota en los temas antárticos, pero encuentra en ellos una importante expresión.

El Servicio también trabaja junto con el Instituto Antártico Argentino en estudios oceanográficos de las aguas costeras de la península Antártica que permitirán lograr un mejor conocimiento del régimen de circulación y de mareas. Por otra parte, todas estas actividades cuentan con el apoyo de la vigilancia permanente que efectúa el Departamento Meteorología, sector que a la par de la labor operativa en campo y en sus centrales meteorológicas desarrolla diversas líneas de investigación orientadas a lograr una mayor eficacia en los pronósticos en áreas marítimas. La muy particular climatología antártica es objeto de estudio y control no sólo para brindar condiciones seguras de operación a los buques que muchas veces son el único nexo con el continente, sino también colaboración institucional a nivel nacional e internacional.

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"Si conoces bien tu mar, mejor defenderás tu tierra"

Esta frase, divisa del Servicio de Hidrografía Naval, es la expresión de la labor diaria de una institución naval que se proyecta a su país y al mundo en innumerables planos. Conocimiento es poder, decía Bacon al contribuir a crear la ciencia moderna que hoy fundamenta y guía la actividad humana. Conocer nuestras capacidades y potencialidades es contribuir a nuestro desarrollo como nación, a nuestra completa integración a un mundo cada vez más diverso, complejo y global. Por eso el SHN no se limita en sus tareas a lo local ni a lo inmediato.

Muy por el contrario, su filosofía se ha basado siempre en la cooperación como modo de lograr y acrecentar el conocimiento científico que posibilita logros en todas las áreas.

Entre los muchos temas en los que el SHN actúa con sus técnicos y expertos figuran emprendimientos de envergadura tales como la integración geopolítica regional a través de la hidrovía Paraguay-Paraná.

La labor oceanográfica del SHN es otro de los aspectos que muestra claramente su relevancia nacional: actualmente se realizan en el mar argentino estudios de directa incidencia sobre el desarrollo pesquero, como los relativos -con la cooperación del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero- a la investigación de la convergencia subtropical, región de nuestras costas atlánticas a la que llegan las corrientes marinas del Brasil (cálida) y de Malvinas (fría). Esta convergencia de aguas marinas de distintas temperaturas produce una serie de complejos fenómenos físicos, químicos, biológicos y atmosféricos que repercuten directamente sobre el ecosistema oceánico, una de las grandes fuentes de recursos ictícolas de nuestro país.

El problema de la contaminación ambiental es reconocido cada vez más como una cuestión de tratamiento impostergable a los más altos niveles políticos. En nuestro país, la Secretaría de Desarrollo Sustentable y Política es un claro ejemplo de la proyección ambientalista de la Argentina.

Con esta Secretaría, como con Aguas Argentinas, municipios y diversas instituciones vinculadas al medio ambiente, el SHN mantiene un estrecho contacto basado en la capacidad de sus expertos para asesorar y realizar estudios en la materia, que abarcan desde los relevamientos y análisis de las costas entre el delta del Paraná y La Plata.

También, y con una incidencia directa en la perspectiva económica nacional, se trabaja para aumentar el conocimiento geológico y geofísico del mar argentino, de manera de contar con información precisa para la planificación de grandes obras costeras tales como puentes internacionales y puertos de aguas profundas.

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Mareas y crecidas.

El SHN también trabaja en la protección de vidas y bienes en las zonas costeras del Río de la Plata. Miembro permanente del sistema de alerta por crecidas en este estuario, integrado también por la Dirección Nacional de Defensa Civil, sus pares provinciales, municipales y otras instituciones, el Servicio de Hidrografía Naval brinda diagnósticos y pronósticos mareológicos de vital importancia ante la ocurrencia de sudestadas en el río. Para ello, la División Mareas opera con la información suministrada por la red de mareógrafos que abarca desde el río de la Plata interior (Palermo) hasta Ushuaia, y que junto con las previsiones meteorológicas permiten pronosticar el comportamiento de las masas de agua y sus posibles anomalías.

Esta información no sólo es útil a los habitantes de las zonas ribereñas de Buenos Aires; el conocimiento que aporta brinda servicios a los navegantes y a los puertos, además de contribuir, con fines de investigación, a una más profunda comprensión de los procesos de cambio global.

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